Era un día cualquiera de vacaciones para una familia española, disfrutando del sol y la brisa marina. Este martes, sin embargo, la alegría se tornó en tragedia cuando su excursión terminó en un fatal accidente náutico. Habían alquilado una de esas lanchas populares que no requieren licencia, pensando que todo sería diversión y risas. Pero el destino tenía otros planes.
La lancha, de apenas 4,5 metros, navegaba tranquila hacia el Club Náutico de s’Estanyol cuando ocurrió lo impensable. En cuestión de segundos, volcaron y se encontraron a merced de las olas. La embarcación quedó hundiéndose a unos cien metros de la costa, frente a la Torre de s’Estalella. Un momento de despreocupación se transformó en caos.
El intento desesperado por salvarse
Seis miembros de la misma familia lucharon por aferrarse al barco mientras el agua empezaba a tragarlos. La situación era crítica. Afortunadamente, una embarcación auxiliar del club acudió rápidamente al rescate y alertó a Salvamento Marítimo y Guardia Civil. Pero ya nada podía cambiar lo que había pasado; uno de los integrantes, un hombre de 69 años, sufrió una indisposición alarmante junto con síntomas claros de ahogamiento.
Los rescatadores llegaron justo a tiempo para intentar reanimarlo al llegar al puerto; pero sus esfuerzos fueron en vano. Los sanitarios del 061 hicieron todo lo posible, pero no lograron recuperar sus constantes vitales. La causa exacta del fallecimiento aún está bajo investigación; podría haber sido ahogamiento o quizás una parada cardíaca inesperada.
A medida que la tarde avanzaba, la Policía Judicial se presentó en s’Estanyol para llevar a cabo las diligencias pertinentes mientras el cuerpo sin vida del hombre fue recuperado poco después de las 16:30 horas. Su embarcación ahora reposa silenciosamente en el fondo del mar a seis metros bajo la superficie. Una historia que comenzó como unas vacaciones soñadas ha terminado convirtiéndose en una dolorosa lección sobre los peligros ocultos que pueden acechar incluso en los momentos más felices.

