Nos encontramos ante una novedad que puede cambiar la forma en que interactuamos con la inteligencia artificial. La reciente función ‘Computer History’ de ChatGPT promete aprender de nuestras actividades en el ordenador, registrando todo lo que hacemos: desde las aplicaciones que utilizamos hasta los correos electrónicos que consultamos. Suena útil, ¿verdad? Pero aquí viene la parte preocupante.
¿De verdad queremos esto?
Al parecer, esta herramienta se ha diseñado para mejorar la personalización del servicio, creando un historial accesible donde se registra cada movimiento. Sin embargo, hay detalles inquietantes. Por un lado, aunque es opcional, su implementación inicial solo está disponible en Mac y hay planes de expandirla a Windows. Pero el mayor problema radica en que toda esta información no está cifrada. OpenAI nos dice que el historial se elimina tras 48 horas y luego se almacena en archivos de texto plano, accesibles por cualquier programa ejecutado bajo la misma cuenta. Esto nos hace preguntarnos: ¿qué pasa si entra un malware o una aplicación maliciosa? ¿Podrían tener acceso a estos datos tan sensibles?
Además, existe un riesgo más amplio relacionado con cómo alimentamos a estas IA con contexto. Si alguien introduce instrucciones engañosas en páginas web o contenidos maliciosos, podríamos vernos expuestos a manipulaciones indeseadas. En resumen, mientras buscamos hacer nuestra vida más fácil con herramientas como ChatGPT, es fundamental parar un momento y reflexionar sobre hasta dónde estamos dispuestos a llegar. La tecnología avanza rápido y nosotros debemos estar atentos para no tirar nuestra privacidad a la basura.

