En la calidez del verano, el RCD Mallorca ha comenzado su andadura en la Segunda División con una victoria que podría marcar la pauta de lo que está por venir. El triunfo contra el Valladolid, aunque no fue una obra maestra, sí reafirma el arduo trabajo de Luis García y su equipo. Celebramos este primer triunfo como un soplo de aire fresco para unos bermellones que tienen mucho camino por recorrer.
Desde el pitido inicial, los jugadores del Mallorca se mostraron dominantes. A pesar de algunos momentos donde los vallisoletanos lograron inquietar, nunca hubo duda de que los tres puntos estaban destinados a quedarse en casa. Es más, esta victoria es crucial después del descenso; recordemos que en las dos ocasiones anteriores que caímos a Segunda, empezamos con pie torcido. Aquella sombra del pasado se disipa poco a poco y las esperanzas renacen entre nosotros.
Un equipo en construcción
Luis García valora esta victoria más allá del marcador. Consciente de que aún hay aspectos por afinar —sobre todo tras una primera parte algo deslabazada— se muestra autocrítico. Pero también sabe reconocer lo positivo: “El gol de Pablo Torre nos liberó y a partir de ahí jugamos con más calma”. Y vaya si tuvo razón; ese momento clave cambió la dinámica del encuentro y permitió al Mallorca respirar un poco mejor.
No olvidemos que el técnico asturiano apenas lleva seis semanas al mando. Esto es solo el principio; necesitamos tiempo para digerir sus ideas y mejorar cada semana. Es normal ver cómo un equipo va evolucionando desde agosto hasta llegar al desenlace en marzo, así que tenemos margen para crecer y encontrar nuestro mejor juego.
Aparte del trabajo táctico, hay algo innegable: contamos con jugadores talentosos capaces de marcar diferencias cuando más se les necesita. El golazo de falta de Pablo Torre fue prueba fehaciente de ello. Y no podemos olvidar a Alex Sala, quien tiene un guante en su pierna para las jugadas a balón parado. Necesitamos aprovechar nuestro poderío aéreo como antaño; hemos dejado pasar demasiadas oportunidades en las últimas temporadas.
Así pues, este primer triunfo es solo el inicio de una larga travesía donde queda mucho por hacer: 41 puntos más están en juego antes de pensar en cualquier objetivo mayor. La próxima parada será complicada; visitaremos al Granada en su estadio Nuevo Los Cármenes. Luis García ya nos advierte sobre lo difícil que resulta ganar partidos: “Ganar cuesta una barbaridad”. Así que debemos seguir remando juntos para construir algo sólido y duradero.

