El Levante ha comenzado la temporada de una manera que nadie esperaba. En su debut, el equipo se enfrentó al Espanyol y salió derrotado, dejando una sensación amarga en los aficionados. Luís Castro, el técnico luso, no se escondió y asumió toda la responsabilidad de la mala imagen del equipo: «El equipo no ha estado a la altura mentalmente y necesita cambiar ciertos puntos».
Un mea culpa sincero
Durante la rueda de prensa posterior al partido, Castro fue claro: «No voy a buscar excusas», enfatizó. Aseguró que el rendimiento del equipo fue muy inferior al esperado y que hoy no podía hablar de tácticas ni estrategias porque simplemente fueron superados en todos los aspectos por el rival. “Ellos han merecido ganar”, agregó con un tono reflexivo.
A pesar del golpe inicial, hay destellos de esperanza. El entrenador destacó a jugadores como Nacho Pérez y Marc Santos, quienes mostraron un buen nivel en el campo. De hecho, elogió específicamente a Nacho por su sólida defensa frente al extremo rival y confía en que mejorará aún más.
Sin embargo, no todo son buenas noticias para el Levante. La situación de Kervin Arriaga es incierta; está en medio de una operación de traspaso y hasta que se cierre esa negociación no podrá ser utilizado. «Si no se cierra, continuará normal», explicó Castro.
A medida que avanza la temporada, las preocupaciones siguen latentes sobre cómo el mercado puede afectar al club: «Tenemos necesidad de vender pero debemos enfocarnos en mejorar nuestra imagen». Al final del día, todos esperan un cambio positivo porque cada partido cuenta y cada jugador debe luchar por su puesto.

