En un rincón del nuevo Estadi de Andorra, donde el eco de los goles se mezcla con la pasión del fútbol, un grupo de aficionados del Ceuta decidió que era momento de alzar la voz. Con una pancarta bien visible que decía «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende», hicieron sentir su solidaridad con la ciudad autónoma, que atraviesa uno de sus momentos más críticos debido a la crisis migratoria.
Un grito de unión y resistencia
Este gesto no fue solo un acto aislado; fue una llamada a la atención sobre una situación que nos concierne a todos. La presión en la frontera sur ha aumentado considerablemente, colapsando los servicios de acogida y generando un ambiente tenso en Ceuta. Los aficionados querían que su mensaje resonara fuera del campo local y lo lograron incluso en el lejano Andorra.
El entrenador del equipo, José Juan Romero, no ocultó su preocupación. En declaraciones previas al partido, expresó: «Si fuera por mí, el Ceuta no jugaba esta jornada; es muy fuerte lo que está pasando aquí». Este sentimiento se siente profundo entre los seguidores, quienes saben que su tierra necesita apoyo y defensa en estos momentos difíciles.
Aunque el resultado final del encuentro fue un contundente 5-1 a favor del Andorra, eso pasó a un segundo plano frente a la lucha y determinación mostradas por los caballas. La afición aprovechó cada oportunidad para recordar que «Ceuta no se toca», dejando claro que más allá de las derrotas deportivas hay causas mucho más importantes por las cuales luchar.

