En un giro sorprendente de los acontecimientos, el Ejército ucraniano ha decidido no quedarse de brazos cruzados. Este sábado, lanzaron una serie de misiles contra varios objetivos en territorio ruso, incluyendo una instalación crucial de la corporación estatal Roscosmos en la región de Samara. Pero eso no es todo; también se dirigieron al aeródromo de Savasleika en Nizhni Nóvgorod y a una planta petrolera en Ust-Luga, en la provincia de Leningrado.
Volodimir Zelenski, el presidente ucraniano, compartió con orgullo los resultados de estos ataques. «Hoy hemos logrado hitos importantes en nuestros ataques precisos», dijo con firmeza. Y es que el Centro del Progreso, un pilar para la producción electrónica rusa, ha quedado reducido a cenizas por misiles ‘Flamingo’. ¡A casi 900 kilómetros de nuestra frontera! Esto es más que un simple golpe; es un mensaje claro.
La guerra va más allá de las fronteras
Zelenski también mencionó que los misiles alcanzaron el aeródromo utilizado por las tropas rusas para lanzar ofensivas contra ciudades ucranianas. «Estamos hablando de algo que está a unos 700 kilómetros», enfatizó. Mientras tanto, las fuerzas rusas no se quedan atrás y continúan lanzando misiles sobre instalaciones estratégicas como la mencionada planta petrolera en Ust-Luga, que está a más de 800 kilómetros desde Ucrania.
El presidente subrayó la importancia del plan de sanciones mediante estos ataques con misiles de largo alcance: «Es fundamental debilitar el potencial bélico ruso». En medio del caos y la incertidumbre, esta escalada nos recuerda lo lejos que puede llegar esta guerra y cómo cada acción tiene su reacción.

