La historia de Esperança Cladera se tornó triste el pasado miércoles en Birmingham, donde su sueño se desvaneció en un instante. La atleta de Muro, con todas las expectativas puestas en las semifinales del 200 metros del Campeonato de Europa, sintió un dolor punzante en su muslo izquierdo justo cuando estaba a punto de cruzar la meta. En ese momento, las lágrimas brotaron sin control, mientras sus compañeras y hasta rivales se acercaban para ofrecerle apoyo. Sin duda, una imagen que quedará grabada en la memoria del campeonato.
Una carta llena de emociones
Cladera decidió compartir su experiencia a través de un conmovedor mensaje en redes sociales. “El miércoles fue uno de los momentos más difíciles que he enfrentado en mi carrera”, confesaba con sinceridad. Había llegado a Birmingham sintiéndose más fuerte y preparada que nunca, pero también había aprendido la lección de no cargar con presiones innecesarias. Recordaba cómo había sido dura consigo misma en el campeonato anterior y cómo eso le había pasado factura.
“No quería demostrar nada a nadie, solo correr y disfrutar”, decía con nostalgia. Y parecía que lo había logrado… hasta que esa sensación mágica se desvaneció al sentir el aviso que cambió todo. “Fue tan rápido que me quedé sin palabras”, reflexionaba sobre el momento exacto en que supo que debía parar.
A pesar del dolor emocional, la noticia no es tan grave: “Solo es una microrrotura en el bíceps femoral y ya estamos trabajando para volver”. Con fuerza y determinación, Cladera se despide deseando lo mejor a su equipo de relevos: “Ellas son increíbles y estaré apoyándolas desde la grada como si estuviera compitiendo”. Un agradecimiento sincero hacia todos aquellos que le han brindado cariño y apoyo durante este difícil camino.

