En un giro que no sorprende a nadie, Estados Unidos ha salido al paso para mostrar su apoyo «inquebrantable» a Japón en medio de la crisis diplomática desatada por la reciente visita del presidente ruso, Vladimir Putin, a las islas Kuriles. Este asunto está candente y muy lejos de resolverse. Japón, que reclama con firmeza su soberanía sobre lo que llama los Territorios del Norte, no ha tardado en reaccionar tras la presencia de Putin en Iturup, una isla cuya denominación varía según el lado que hable.
Reacciones desde Tokio y Washington
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, ha liderado una respuesta enérgica y clara. Su voz resuena en el aire: ¡no podemos permitir esto! Y claro está, su clamor ha encontrado eco entre sus aliados internacionales. Así las cosas, este viernes fue el embajador estadounidense en Japón, George Glass, quien utilizó las redes sociales para reafirmar esa postura de apoyo incondicional hacia Tokio. Dijo sin rodeos que «mantienen una postura firme en reconocimiento de la soberanía japonesa sobre esas islas tan disputadas».
No es solo un juego de palabras; hay mucho más detrás. Glass agregó que ahora más que nunca es crucial trabajar juntos para fomentar la prosperidad en el Indo-Pacífico y defender la paz ante cualquier acción que amenace esa estabilidad tan necesaria para todos.

