En una tarde que prometía ser mágica, con la mirada fija en el cielo para disfrutar del eclipse total, las cosas se complicaron en el mar. Cala Pi fue testigo de un suceso inesperado: un barco hundido, otro incendiándose y hasta siete piraguas a la deriva, todos ellos formando parte de una jornada que nadie olvidará.
La historia comenzó cuando un grupo de cinco personas, entre ellas dos niños, vivió un momento angustiante mientras navegaban en su lancha recreativa. De repente, a unas dos millas de la costa, comenzaron a notar cómo el agua se filtraba. Afortunadamente, los valientes del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) estaban cerca gracias al dispositivo de seguridad montado por el eclipse y se lanzaron al rescate. En cuestión de minutos lograron llevarlos a tierra firme sin que nadie resultara herido.
Incendios y rescates nocturnos
No había terminado ahí la jornada caótica. Un poco más tarde, una embarcación de 12 metros empezó a arder en llamas. Los cuatro tripulantes fueron rescatados rápidamente por otras lanchas cercanas antes de que la situación se tornara crítica; nuevamente sin víctimas que lamentar.
Mientras tanto, en Menorca, la cosa no pintaba mejor para un grupo de siete piraguistas que se encontraron sin luz cuando cayó la noche. Por suerte, el Servicio Marítimo, junto a los GEAS y apoyo aéreo, les brindó asistencia inmediata para escoltarlos desde la isla del Aire hasta Mahón. Imagínate navegar así… ¡una auténtica aventura!
Ayer quedó claro que mirar hacia arriba puede tener sus riesgos, pero también hay héroes dispuestos a actuar cuando las cosas se complican en el mar.

