El pasado día del eclipse, la Playa de Palma se convirtió en un auténtico espectáculo no solo por el fenómeno astronómico, sino también por la gran labor que llevó a cabo EMAYA. Con un equipo de 28 trabajadores, 6 barredoras pesadas y 11 unidades para vaciar papeleras, la limpieza fue una prioridad desde bien temprano.
A las 4 de la madrugada, el operativo ya estaba en marcha, concentrando sus esfuerzos en lugares como Can Pere Antoni, Es Molinar y Ciutat Jardí. ¿El resultado? Unas impresionantes 4 toneladas de residuos recogidas, dejando las calles listas y limpias para que los miles de asistentes pudieran disfrutar del evento sin preocupaciones.
Un éxito rotundo con miles de espectadores
Cerca de 60.000 personas se dieron cita en la playa para contemplar el eclipse, sumándose otras 15.000 que optaron por verlo desde sus hogares o locales cercanos. La afluencia fue tal que la EMT decidió habilitar una línea especial —la 00-Eclipse— facilitando el transporte entre Palma y s’Arenal con frecuencias de cinco minutos. ¡Una verdadera hazaña logística!
Desde el Ayuntamiento han destacado cómo este dispositivo especial logró desenvolverse sin incidencias notables, permitiendo a todos disfrutar del eclipse con total seguridad. El teniente de alcalde Llorenç Bauzá subrayó lo crucial que fue la planificación y coordinación entre servicios como Policía Local, Cruz Roja y otros equipos municipales para hacer posible esta jornada histórica.
Agradecimientos fueron dirigidos también hacia los ciudadanos que demostraron un civismo ejemplar durante el evento. “La colaboración fue clave”, apuntó Bauzá, resaltando lo importante que fue el apoyo tanto de los profesionales como del público presente. En definitiva, un día donde Palma brilló no solo por su cielo oscurecido momentáneamente, sino por la unión y esfuerzo colectivo que hicieron posible vivirlo en paz y armonía.

