Marta Llompart aterrizó en Palma y, aunque aún le brillaban los ojos por la emoción, llevaba colgada al cuello una medalla de oro que hablaba por sí sola. La joven base mallorquina llegó a Son Sant Joan en la mañana de este martes, donde una veintena de familiares la esperaba como si fuera un héroe local, llenando la terminal de abrazos y pancartas. «Estoy muy contenta porque al final es un objetivo por el que hemos trabajado un mes. Estoy muy orgullosa y ahora voy a disfrutar de lo poco que me queda de verano», compartía Marta entre risas y lágrimas tras el cálido recibimiento.
Una victoria contundente para recordar
La selección española sub-18 se llevó el Europeo disputado en Estocolmo, cerrando el campeonato con siete victorias aplastantes. Desde el primer partido contra Eslovenia hasta la gran final ante Francia, España mostró su dominio total: 80-31 frente a Eslovenia y 95-41 ante Italia fueron solo algunas muestras del poderío del equipo. Marta no solo fue espectadora; su talento brilló con fuerza. En semifinales, logró 11 puntos y cinco asistencias, mientras que en la final contribuyó decisivamente con otros 11 puntos.
«Ha parecido que hemos ganado más fácilmente de lo que ha sido realmente», reflexionó Marta sobre el triunfo. Sin embargo, detrás de cada punto hay esfuerzo y sacrificio; una mezcla perfecta entre trabajo duro y pasión por el baloncesto. Además, para ella este oro representa algo personal: después de perderse el torneo del año pasado, volvió dispuesta a demostrar todo lo que podía aportar.
A sus 17 años recién cumplidos, Marta ha tenido un año lleno de emociones: debutó en Liga Femenina Endesa con Valencia Basket y ya tiene un pie puesto en Estados Unidos para jugar en la Universidad de Houston. «Sé que será complicado, pero estoy lista para seguir trabajando porque quiero alcanzar nuevas metas», afirma con determinación.
Mientras tanto, sus sueños no se detienen aquí: España ya tiene asegurada su participación en el Mundial sub-19 de China y Marta espera volver a colgarse otra medalla más. Con ese espíritu luchador e indomable, queda claro que esta joven promesa está apenas comenzando su viaje hacia lo grande.

