El próximo eclipse, más que un fenómeno astronómico, se ha convertido en un debate intenso en nuestras calles. Y es que no ver el eclipse, amigos, parece ser una cuestión de clase. Mientras algunos se preparan para disfrutar de este evento natural, otros sienten que han sido dejados de lado por las administraciones. ¿Es justo?
La lucha por lo nuestro
Miles de personas salieron a protestar en Sóller contra la turistificación desmedida. Con carteles y gritos resonando en el aire, se escuchaba claramente: “Prohens, ¡escucha! Estamos en lucha”. Y es que la saturación turística ha alcanzado niveles preocupantes; tres años de propuestas sin respuesta parecen haber caído en oídos sordos.
Pero no solo eso. En medio de todo este alboroto, el riesgo de incendios durante el eclipse está por las nubes. La privatización de la sierra de Tramuntana nos lleva a preguntarnos: ¿realmente pagar un hotel otorga más derechos que vivir aquí? La masificación no solo afecta nuestro entorno natural; también nos arrebata el sentido de comunidad y pertenencia.
Tomeu Penya lo dice claro: “Estoy muy triste. Nunca hubiera imaginado que el futuro de Mallorca sería así”. Y tiene razón. La destrucción del entorno balear podría necesitar décadas para recuperarse si seguimos tirando a la basura nuestra esencia.
Así que hoy más que nunca debemos unirnos y exigir un cambio real. Porque defender lo nuestro no es solo una opción, es una obligación.

