La situación entre Perú y México ha dado un giro interesante. Después de meses de tensiones, ambos países han decidido dejar atrás sus diferencias y reanudar sus relaciones diplomáticas. ¿El motivo? La concesión de un salvoconducto a Bettsy Chávez, la ex primera ministra peruana que había buscado refugio en la Embajada mexicana en Lima tras ser condenada por su papel en el intento de golpe de Estado del pasado diciembre junto al expresidente Pedro Castillo.
Este acuerdo llega en un momento crucial. Los ministros de Asuntos Exteriores de ambos países han destacado la importancia de los lazos históricos que unen a México y Perú. “Considerando los históricos lazos de hermandad, amistad y cooperación”, así lo dejaron claro en su comunicado conjunto.
Un nuevo comienzo para las relaciones
Apenas se estaba formando el nuevo gobierno peruano bajo Keiko Fujimori, cuando ya se hablaba sobre normalizar las relaciones con México. La respuesta positiva de Claudia Sheinbaum fue un indicativo claro del deseo compartido por avanzar hacia una nueva etapa. Y ahora, con el salvoconducto otorgado a Chávez, ella ya está rumbo a México.
No olvidemos que esta crisis no surgió de la nada; los conflictos venían acumulándose desde hace tiempo. Tras el asilo político concedido a Chávez a finales de 2025, las relaciones se volvieron más tensas que nunca. Perú había manifestado su descontento ante las críticas mexicanas hacia las decisiones tomadas contra Castillo, mientras que su familia logró encontrar refugio al otro lado del charco.
Chávez había estado intentando obtener una medida de gracia debido a su delicada salud, pero sin éxito alguno. Así que aquí estamos: después de meses ocultándose entre muros diplomáticos y con Brasil cuidando su seguridad tras la ruptura oficial entre Perú y México, parece que finalmente hay luz al final del túnel.

