Imagina esto: un solo minuto y medio de un eclipse solar, y la mar balear podría quedar hecha un desastre. La belleza de nuestras aguas cristalinas se ve amenazada por la masificación turística que, como siempre, parece no tener freno. Más de 10.000 barcas planean navegar ese día, y nosotros nos preguntamos: ¿realmente vale la pena? A este paso, la recuperación puede tardar décadas.
La Realidad Detrás del Espectáculo
La Fiscalía ya ha presentado una querella para investigar cómo se están gestionando los campos de boias en nuestros puertos. No es para menos, porque lo que se avecina no es solo un espectáculo astronómico; es una invitación al caos absoluto en nuestras costas. Entre tanto ruido y prisas, el sentido común parece haberse tirado a la basura.
Tomeu Penya lo expresa con tristeza: «Estoy muy triste. Nunca hubiera imaginado que el futuro de Mallorca sería así». Y no le falta razón. Este monocultivo turístico nos está pasando factura, y las consecuencias podrían ser irreversibles si no hacemos algo pronto.

