El fútbol es un juego de emociones, y ayer, en su debut como entrenador del Manchester City, Enzo Maresca vivió la montaña rusa que supone este deporte. La era post Guardiola comenzó con un sabor agridulce, ya que los ‘cityzens’ cayeron ante el Inter de Milán tras una tanda de penaltis que dejó a más de uno con el corazón encogido.
Todo arrancó con buenas vibraciones. El joven Mubama, como si estuviera predestinado a brillar, logró abrir la lata en el minuto 14 al empujar un pase milimétrico de Antoine Semenyo. Pero ¡ay!, la alegría duró poco. Apenas seis minutos después, Benjamin Pavard aprovechó un error garrafal en la defensa para poner las cosas en su sitio y devolver la paridad al marcador.
Un choque lleno de nuevas caras
Este partido no fue solo una prueba para Maresca y su atrevido esquema 1-3-3-4; también fue un escaparate para muchos jugadores nuevos que anhelan dejar huella. Por parte del City, vimos a talentos como Mfuni y McAidoo lucirse sobre el campo, mientras que el Inter presentó a Iddrissou y Mosconi, quienes terminarían siendo clave durante la tanda decisiva.
A pesar de contar con algunas caras conocidas —como Josep Martínez defendiendo los colores del Inter—, los aficionados se quedaron sin ver a Nico González tomar protagonismo bajo presión durante los penaltis. En cambio, Ivan Provedel ocupó esa crucial posición en el arco.
Así concluyó esta jornada inaugural para Maresca: un partido donde las esperanzas brillaron por momentos pero se apagaron al final. Queda mucho camino por recorrer para cimentar lo que será esta nueva etapa en el Manchester City.

