En un giro sorprendente de los acontecimientos, la Guardia Civil ha logrado detener a cuatro individuos en el aeropuerto de Palma, tres mujeres y un hombre, todos ellos con edades comprendidas entre los 26 y 44 años y originarios de Europa del Este. Estos sospechosos forman parte de dos bandas criminales que se dedicaban a realizar hurtos exprés en las zonas comerciales de Son Sant Joan.
Todo comenzó cuando las autoridades notaron un goteo constante de robos en diferentes tiendas del aeropuerto. Cada día, parecía que el mismo patrón se repetía: una ejecución rápida, una coordinación impecable entre los ladrones y una fuga tan silenciosa que dejaba a todos boquiabiertos.
Un modus operandi bien aceitado
Las cámaras de seguridad fueron clave para identificar a estos delincuentes. Resulta que acababan de aterrizar en Mallorca desde el Reino Unido. No eran del lugar; eran bandas itinerantes que hacían su agosto viajando por aeropuertos españoles como si fueran su patio trasero. ¿Y cómo lo hacían? Tenían todo organizado al milímetro: mientras unos se llevaban productos valiosos como fragancias exclusivas o cartones enteros de tabaco, otros vigilaban cada movimiento del personal y las patrullas policiales, asegurándose así una huida limpia.
Para despistar aún más, después de sus fechorías se metían rápidamente en los baños públicos para cambiarse por completo. La operación delictiva era un auténtico reloj suizo: desde que ponían pie en Mallorca hasta que volvían a escapar en otro vuelo no pasaban más de doscientas minutos. ¡Una locura!

