En un pleno del Ajuntament de Palma que promete ser recordado, se vivió un cruce de acusaciones que dejó a más de uno boquiabierto. Fulgencio Coll, portavoz de Vox Palma, sorprendió al confesar: «por una vez, estoy de acuerdo con Pedro Sánchez». Sí, ese Pedro Sánchez. Todo esto surgió tras las tensas protestas del domingo pasado, donde la policía no tuvo reparos en actuar con dureza.
La jornada fue un verdadero campo de batalla verbal sobre la saturación turística y la especulación inmobiliaria. Los partidos se lanzaron dardos unos a otros mientras otros ofrecían apoyos insólitos, como Vox al PSOE. El PP apuntó directamente a los socialistas como responsables del caos turístico, mientras que estos últimos devolvieron el golpe señalando a los populares por su legado en Balears y Mallorca.
Un maratón de reproches
Miquel Àngel Contreras, edil ecosoberanista, no se quedó callado. Acusó al PP de mirar hacia otro lado mientras las cosas se desmoronan. «Denegaron permisos a los vecinos para una simple cena en Cort y pusieron trabas a la manifestación», lanzó Contreras. Pero tampoco dejó escapar al PSOE: «Gobiernan en el Estado y tienen control sobre puertos y aeropuertos».
El momento tenso subió cuando Francesc Dalmau del PSOE arremetió contra Jaime Martínez, el alcalde de Palma. Le recordó su pasado como conseller de Turismo afirmando que él mismo había admitido que las leyes turísticas no limitaban nada: «en 2013 ya decía que iba a atraer tres veces más cruceristas».
Por su parte, Javier Bonet defendía lo indefendible desde el PP: “Cuando hablan de saturación, están hablando de su propio legado”. Las palabras volaron alto entre reproches sobre quién había permitido las 120.000 plazas turísticas y cómo eso había afectado a la vida diaria en Palma.
Mientras tanto, Coll no dudó en calificar la “turismofobia” como suicida e intentó desmentir los efectos negativos del turismo sobre los precios de la vivienda. Y así siguieron las acusaciones hasta que Dalmau llamó a Martínez “el alcalde saturador”, preguntándose dónde estaban las soluciones concretas para frenar este fenómeno turístico incontrolable.

