Este jueves, el pleno del Ayuntamiento se llenó de preocupación y reivindicación. Mercè Lorca Busquets y María Luisa Bonache Vico, dos valientes representantes de la Federació de Veïns de Palma, no se quedaron calladas ante el abandono que sufren las fiestas populares. Con un tono directo y claro, denunciaron no solo los retrasos en las subvenciones, sino también una preocupante campaña de intimidación y vandalismo que afecta a la convivencia en nuestra querida ciudad.
Una lucha constante por lo justo
A pesar de que este año han logrado organizar algunas celebraciones como el Diumenge de l’Àngel y Sant Joan gracias a una subvención nominativa incluida en los presupuestos –algo que llevaban años reclamando–, la realidad es que aún están esperando el dinero prometido para Sant Joan. “Ayer mismo nos enteramos de un error administrativo que llevaba días guardado en un cajón”, explicó Busquets con frustración. Esta situación no solo perjudica a las actividades organizadas por ellos, sino también a todas las fiestas populares en barrios como Reyes o Carnaval, dejándolas sin recursos necesarios y poniendo a los voluntarios en situaciones complicadas.
Además, han observado con desagrado cómo este año se han recortado los correfocs, dejando incluso a algunos barrios sin su tradicional colla de dimonis. “¿Por qué siempre se recorta lo más accesible mientras se derrocha en fiestas turísticas?”, preguntan indignadas. También exigen respuestas sobre las sanciones impuestas por incumplimientos relacionados con el ruido y la ocupación del espacio público en áreas saturadas.
“El deterioro viene desde lejos”, lamentó Busquets al recordar cómo la Comisión de Fiestas desapareció y el Plan de Fiestas permanece olvidado desde 2013. La necesidad urgente es clara: recuperar esos mecanismos participativos que son vitales para revitalizar nuestras fiestas comunitarias.
Las representantes insistieron en que estas festividades son esenciales para construir vínculos entre vecinos y promover una responsabilidad ciudadana activa. “Nadie nace siendo vandálico; esas actitudes se generan socialmente”, afirmó Busquets. Mientras siga habiendo esta doble moral –una vara para el ocio comercial y otra para lo asociativo–, es lógico pensar que surjan reacciones negativas entre quienes sienten que sus voces no son escuchadas.
Por último, Vico recordó un aspecto fundamental: las subvenciones son recursos públicos provenientes de todos nosotros y es nuestro derecho participar activamente en su gestión. Propusieron medidas como mejorar la coordinación entre departamentos municipales y revisar todo el sistema actual de subvenciones para asegurar su efectividad. Sin duda, hay mucho trabajo por hacer si queremos preservar la esencia auténtica de nuestros barrios frente al avance insidioso de la gentrificación.”

