La historia que nos trae hoy este juicio es un verdadero despropósito. Un empresario de Cala Millor se sentó en el banquillo de los acusados en Palma, enfrentándose a cargos bastante serios: quedarse con 4.050 euros de un hombre al que prometió instalarle un cerramiento de PVC en su terraza allá por abril de 2022. La Fiscalía no se anda con rodeos y pide para él un año y medio de cárcel, mientras que la acusación particular eleva la apuesta hasta los cinco años.
Un relato que deja mucho que desear
La víctima, visiblemente frustrada, relató cómo el acusado dejó de contestarle las llamadas y mensajes justo después de recibir el dinero por adelantado. Es una situación desgastante, ¿verdad? Este hombre, español y con cinco condenas anteriores por estafas similares, intentó defenderse diciendo que estaba pasando por un mal momento familiar y que había problemas con el precio del material. Pero eso no explica el silencio absoluto al que sometió a su cliente.
La mujer del perjudicado también dio su testimonio, lamentando cómo este individuo les bloqueó en WhatsApp y Facebook. Mientras tanto, otros tres afectados se sumaron a la lista negra; todos ellos relataron haber entregado dinero sin ver nunca el trabajo realizado. Uno de ellos mencionó algo alarmante: hay al menos 17 personas estafadas por este mismo empresario.
A lo largo del juicio, uno de los administradores de suministros subrayó lo obvio: aunque pidió presupuestos para comprar materiales, nunca concretó nada ni realizó ninguna compra efectiva. En ese momento culminante del juicio, cuando le dieron la oportunidad de hablar, el acusado tuvo la osadía de afirmar: «Si hubieran tenido paciencia, se hubiera hecho el trabajo». Como si fuera tan sencillo gestionar a tantos clientes a la vez… La verdad es que ya estamos cansados de promesas vacías y excusas baratas.
Y así queda esta historia en manos del juez, esperando una sentencia que podría poner fin a las andanzas fraudulentas de este empresario.

