La tarde de este miércoles, el alcalde de Palma, Jaime Martínez, se sentó a conversar con Tatiana Casado, la nueva presidenta de Ben Amics, en un encuentro que tenía como objetivo encontrar puntos en común tras la controversia que desencadenó la cancelación de la verbena del Orgullo LGTBIQ+ este año. Una tradición que llevamos celebrando durante dos décadas y que, por primera vez, fue asumida por el Ayuntamiento. La situación actual ha puesto a prueba la relación entre ambos.
Una voz firme ante la adversidad
Tatiana no se anduvo con rodeos y dejó claro que «lo que ha pasado con el Orgullo este año no puede repetirse». Con dos décadas de trabajo a sus espaldas junto a diferentes partidos políticos, remarcó cómo Ben Amics organizó una manifestación tradicional sin ese toque festivo que todos esperaban. Además, subrayó algo crucial: los cursos de sensibilización LGTBIQ+ en Palma Educa llevan caducados más de un año y medio. «Estamos viendo un aumento alarmante de lgtbifobia. No podemos retroceder; necesitamos talleres en las aulas», comentó mientras recordaba casos desgarradores de familias que han echado a sus hijos del colectivo justo al inicio del confinamiento.
La organización está exigiendo cambios drásticos en las políticas municipales relacionadas con el colectivo LGTBI+. Quieren evitar que el fiasco del Orgullo 2023 se repita y buscan reestablecer esa conexión entre administraciones públicas y movimiento asociativo que ha sido clave durante años. «Este modelo ha fracasado», afirmaron desde Ben Amics, dejando claro su descontento por la pérdida de participación y el malestar generalizado entre entidades y ciudadanos.
No olvidemos también otras celebraciones populares bloqueadas como el aniversario del Flexas o los sopars a la fresca de Brunzzit. Todo ello refleja una gestión municipal muy cuestionable. Desde Ben Amics insisten: Palma no puede permitirse afrontar una celebración tan importante como esta desde la improvisación o descoordinación. A lo largo de más de veinte años han colaborado con diferentes gobiernos; nunca habían vivido una situación así.
Por eso mismo le piden al alcalde un cambio radical en su enfoque hacia el Orgullo 2027. Necesitan políticas claras y recursos adecuados para abordar cuestiones vitales sobre diversidad afectivo-sexual y género en las escuelas sin límites ideológicos. También demandan recuperar toda esa programación cultural eliminada este año, además de establecer plazos administrativos razonables para poder planear las actividades adecuadamente.
A pesar del revés sufrido este año, Ben Amics sigue comprometido a defender los derechos del colectivo LGTBI+ y luchará por un Orgullo participativo donde todos puedan sentirse representados. En palabras del Consistorio: «se han discutido diversas iniciativas sobre inclusión y convivencia»; esperemos que esas palabras se traduzcan pronto en acciones concretas.

