En un giro desgarrador de los acontecimientos, las autoridades israelíes han comenzado a demoler viviendas en el norte de Cisjordania, como respuesta a los violentos enfrentamientos que tuvieron lugar en la aldea de Tell. Este conflicto dejó un trágico saldo de seis muertos el pasado viernes, entre ellos cuatro palestinos y dos israelíes, uno de ellos un reservista.
Bezalel Smotrich, el ministro de Finanzas israelí, no se ha cortado a la hora de expresar su postura: «Seguimos haciendo cumplir la ley y previniendo la ocupación ilegal por parte de los árabes en Judea y Samaria. Durante demasiado tiempo han actuado aquí como si esto fuera suyo. ¡Esto se acabó!» En sus palabras también hay un eco electoral, ya que las elecciones están a la vuelta de la esquina.
Un ciclo de violencia que parece no tener fin
El brutal asalto del viernes pasado ocurrió cuando un grupo de colonos atacó varias viviendas en Tell, cerca del asentamiento Havat Gilad, al sur de Nablús. Los testimonios indican que los colonos abrieron fuego indiscriminadamente, dejando entre las víctimas a dos hermanos y sus primos. Todo comenzó con una discusión verbal que rápidamente escaló hasta convertirse en una pelea física.
Desde el lado israelí, las Fuerzas de Defensa afirman que desplegaron tropas tras recibir denuncias sobre un ataque mientras algunos colonos estaban disfrutando del senderismo por la zona. «Un terrorista robó un arma y abrió fuego», dijeron. Por su parte, Benjamin Netanyahu ha prometido actuar con firmeza, ordenando reforzar el despliegue militar e incluso proceder con la demolición de las casas vinculadas a los implicados.

