El ministro de Exteriores ucraniano, Andri Sibiga, ha encendido las alarmas este viernes al comparar los recientes ataques de Rusia en el mar Negro con la situación crítica que se vive en el estrecho de Ormuz. Según él, estas agresiones no solo son un ataque a la libertad de navegación, sino que también amenazan nuestra seguridad alimentaria mundial.
En un contundente mensaje difundido a través de sus redes sociales, Sibiga ha declarado: «La creciente campaña de terror de Rusia contra los buques mercantes civiles representa un serio riesgo para la seguridad alimentaria global». Esta afirmación resuena fuerte y clara: si Rusia continúa por este camino, el aumento inevitable de los precios de los alimentos perjudicará a los más vulnerables. Y no estamos hablando solo de Europa; él menciona específicamente a África, Asia, Oriente Medio y América Latina como las regiones más afectadas.
Una súplica por solidaridad internacional
Sibiga no se ha quedado ahí. Ha hecho un llamado urgente a la comunidad internacional para que actúe y pida cuentas a Vladimir Putin. “Necesitamos solidaridad internacional”, dijo con determinación. Es imperativo que todos nos unamos y levantemos nuestras voces en defensa del derecho a navegar libremente por el mar Negro.
Además, subrayó que es crucial detener lo que considera una instrumentalización de los alimentos, donde el hambre se convierte en una herramienta bélica. Así que queda claro: lo que está sucediendo en esas aguas no es solo un conflicto local; tiene repercusiones globales. La comunidad debe actuar ahora antes de que sea demasiado tarde.

