Era una noche cualquiera en Palma, pero el ruido del parque Llorenç Cerdà rompió la tranquilidad de los vecinos. La Policía Local tuvo que saltar a la acción para deshacer el bullicio de un botellón que ya se había hecho demasiado evidente. Eran alrededor de la 1:30 de la madrugada cuando comenzaron a llegar las quejas al 092. La música a todo volumen y las risas descontroladas no podían pasar desapercibidas.
Una patrulla de la Unidad de Seguridad Integral (USEI) se presentó en el lugar, junto con el mando de la unidad nocturna. Lo que encontraron fue un grupo de once jóvenes, entre españoles y colombianos, disfrutando del momento con alcohol y un altavoz que parecía estar haciendo su propio festival. Sin embargo, esa diversión les costó caro.
Denuncias y consecuencias
Los agentes no tardaron en identificar a cada uno de ellos y, por supuesto, se pusieron manos a la obra con las denuncias: once jóvenes fueron multados por alterar el descanso vecinal. ¿Y el altavoz? Directo a la basura también, junto con el responsable del equipo musical, quien se llevó otra denuncia bajo el brazo. Pero eso no fue todo; uno de los chicos también tuvo problemas por tener drogas en la vía pública. Una situación que nos recuerda lo fácil que es cruzar líneas y cómo unas horas de diversión pueden convertirse rápidamente en un dolor de cabeza.
Así que ahí quedó ese botellón más como un recordatorio para todos: disfrutar está bien, pero siempre hay que pensar en los demás.

