En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, Odet Abadía, una auténtica experta en cine e inteligencia artificial en Mallorca, nos cuenta que cada vez es más habitual ver películas que se producen sin la presencia de actores en el set. Ella misma ha estado al frente de un curso en el CEF, donde ha compartido su sabiduría sobre cómo estas herramientas están revolucionando las obras audiovisuales.
Cuando Christopher Nolan mencionó que la IA era como un caballo de Troya infiltrado en el cine, Abadía ya estaba inmersa en este fascinante campo. Esta mañana concluyó su curso europeo con una proyección de cortometrajes creados por sus alumnos utilizando inteligencia artificial. A cargo del Centro de Investigación para la Futura Visualización con IA en la Escuela de Cine de Vancouver, se siente confiada al afirmar: «Seguro que Nolan también utiliza IA en privado; lo que pasa es que todavía no se atreve a admitirlo».
Un cambio inevitable
Odet no solo apoya su opinión en teorías; pone ejemplos claros. Habla del caso de Hell Grind, una película estrenada este año que costó 500 mil euros gracias al uso de inteligencia artificial para efectos especiales, cuando sin ella podría haber ascendido a 50 millones. Y esto no solo beneficia a las grandes producciones: «Un contable subió un vídeo sencillo y terminó siendo contratado por una empresa para realizar una película y un videojuego», comenta emocionada.
La experiencia con actores generados por IA es asombrosa. Según ella, cada vez resulta más difícil distinguir entre actores reales y virtuales. Ya no se necesita ver al actor físico en el set; ahora simplemente ceden imágenes y ¡listo! La IA hace todo lo demás. Pero ojo, porque asegura que “el fondo sigue siendo humano”. Este avance da pie a que directores verdaderamente creativos puedan brillar.
A medida que avanza esta revolución tecnológica, Abadía ve un gran potencial para la industria cinematográfica española: “Podemos abaratar costes y depender menos de financiación pública”, afirma con optimismo. Sin embargo, aún queda camino por recorrer y algunos son recelosos ante estos cambios.
Parece claro que estamos ante algo grande; quizás Nolan tenga razón al hablar del caballo de Troya. Pero Odet está convencida: «Este caballo no viene a destruir nuestra ciudad del cine, sino a construir algo nuevo dentro de sus muros». Hoy, los cortos proyectados son prueba palpable de ese futuro prometedor.

