La situación en Eivissa y Formentera está que arde. El Consell Assessor ha decidido no quedarse de brazos cruzados y ha lanzado un grito a los representantes del Parlament: es hora de aprobar esa ley que refuerza el derecho civil pitiús, tan necesaria para proteger nuestra identidad y cultura. La voz de la gente está clara, y ellos son quienes realmente deben ser escuchados.
Un asunto urgente para nuestras islas
Aina Vidal, en su última intervención, ha dejado claro que esto no puede esperar más. Mientras tanto, otros temas también hacen ruido; por ejemplo, la saturación en el aeropuerto de Son Sant Joan, que se acerca a los 15 millones de pasajeros. ¿Y qué hace Aena? Se pasan la pelota entre instituciones mientras nosotros nos ahogamos en esta marea turística.
No solo eso: hemos visto cómo las olas de calor han empezado a impactar nuestro ganado y reducir la producción agrícola en Mallorca. Así que sí, estamos hablando de un panorama complicado. Y como si fuera poco, hay noticias alarmantes sobre agresiones; dos hombres han sido detenidos por agredir sexualmente a una mujer en Arenal con métodos inhumanos. Esto es inaceptable.
Los problemas se acumulan y algunos políticos parecen más interesados en sus propios juegos que en escuchar lo que realmente necesitamos. Jorge Campos ha arremetido contra la UIB, describiéndola como un ‘fangar donde se revuelca la intolerancia separatista’. En medio de todo este lío, tenemos historias de vida real como la de un trabajador que prefería pasar sus noches en prisión porque al menos allí podía dormir tranquilo.
Eivissa y Formentera necesitan acción ya. No podemos permitirnos mirar hacia otro lado mientras nuestra esencia cultural corre peligro. ¡Es tiempo de hacer frente juntos!

