La alarma ha saltado en Mallorca. ¿Por qué? Porque 17 entidades han decidido alzar la voz contra la llegada de residuos desde Eivissa. Y no es para menos, ya que muchos ven esto como un auténtico fraude para nuestra isla. Mientras tanto, el batle de Palma se aferra a las multas impuestas a los vecinos que protestan por el ruido, defendiendo que «s’han de complir les normes». Pero, ¿quién protege realmente a nuestros ciudadanos?
Un peligro inminente
La preocupación va más allá del simple desecho: hay un riesgo real de colapso. La idea de tirar a la basura nuestra salud y bienestar por intereses económicos es algo que debemos cuestionar seriamente. No podemos permitir que el monocultivo turístico nos lleve a situaciones tan desesperadas.
En este contexto, también hemos visto cómo se privatiza espacios públicos, como en la playa de l’Arenal, donde para ver un eclipse solar hay que pagar 45 euros. ¿Es esto lo que queremos para nuestra comunidad?
Nuestra Mallorca necesita ser defendida y cuidada. Está en nuestras manos tomar acción antes de que sea demasiado tarde.

