En el corazón del Gran Premio de Bélgica, Checo Pérez ha decidido abrir el libro y contar lo que realmente sucedió tras las puertas del garaje de Red Bull. El piloto mexicano, conocido por su humildad y talento, desvela en una entrevista cómo fue su relación con Max Verstappen y los entresijos de un equipo que giraba en torno a una sola estrella.
Una conversación reveladora
Pérez recuerda el momento decisivo en el que se sentó frente a Christian Horner, el director del equipo. “La primera vez que me encontré con él, no se anduvo con rodeos. Me soltó: ‘Corremos con dos coches porque tenemos que hacerlo. Si no fuera por Max, estaríamos encantados de tener solo uno’”, relata Checo. Con esas palabras marcadas a fuego en su memoria, entendió desde un principio cuál sería su papel: ser el escudero del neerlandés.
A pesar de esa clara jerarquía, Checo nunca se sintió engañado. Al contrario, decidió afrontar el reto con profesionalidad y determinación. “Sabía a lo que venía. En lugar de cuestionarme por qué estaba en esta situación, opté por dar lo mejor de mí”, afirma orgulloso. Y vaya si lo hizo: durante cuatro años logró cinco victorias y 29 podios.
Sin embargo, todo cuento tiene sus sombras. La temporada 2024 trajo consigo un giro inesperado; la química en el equipo comenzó a romperse y los resultados cayeron en picada para Pérez. Recordando esos momentos difíciles, menciona: “Hubo períodos muy complicados hacia el final; demasiado éxito parece que aburre a algunos”. Y así fue como se dio su salida antes de tomarse un año sabático y regresar al circuito.
Pérez lanza críticas sutiles hacia la gestión del equipo al observar cómo otros pilotos llegaron después para tomar su lugar y poner en entredicho su trabajo duro durante esos años dorados en Red Bull. “Enfrentarse a Max es complicado; todas las oportunidades acaban parando en él”, señala sin titubear.
A medida que pasan los días, sus palabras resuenan aún más al ver cómo la escudería ha tenido problemas para encontrar un compañero digno para Verstappen desde su marcha. La realidad es dura y Checo lo sabe bien: “Yo mantuve mi propio equipo de ingenieros a pesar de todo eso”. Sin duda alguna, una historia llena de luces y sombras donde la perseverancia siempre tuvo protagonismo.

