El 12 de julio de 2016, el Tribunal Permanente de Arbitraje dictó un laudo que muchos en Filipinas celebran como una victoria. Sin embargo, la realidad es que esta decisión no ha hecho más que profundizar el enfrentamiento con China, quien lo tilda de «defectuoso». Mientras unos suenan las sirenas en señal de triunfo, otros descalifican la resolución como un mero papel mojado.
Un conflicto enquistado
Han pasado diez años desde aquella histórica fecha y el conflicto sigue tan vivo como siempre. Aunque el tribunal determinó que las reclamaciones chinas sobre las aguas disputadas carecían de fundamento jurídico, Pekín decidió ignorar el veredicto y rechaza cualquier diálogo que no pase por sus propias reglas. Para ellos, las islas del mar de la China Meridional son indiscutiblemente suyas. Así lo afirma la Embajada china en Filipinas: aseguran tener derechos históricos sobre estas aguas y prometen mantener la libertad de navegación solo si se discute primero con ellos.
A medida que pasan los meses, los incidentes entre pescadores y guardacostas chinos y filipinos se suceden a un ritmo alarmante. Mientras tanto, varios países aliados han salido a respaldar a Filipinas, subrayando que el fallo es un hito significativo y jurídicamente vinculante.
No obstante, desde Beijing han contraatacado duramente. Mediante artículos en medios oficiales como Xinhua, critican a Manila por haber activado unilateralmente este proceso judicial. Según ellos, esto contradice los acuerdos previos establecidos por los países miembros de ASEAN para resolver estas disputas mediante negociaciones pacíficas.
En Filipinas hay un ambiente festivo; la Guardia Costera celebra este aniversario con sirenas estruendosas mientras afirman estar comprometidos con proteger sus mares y recursos naturales. “Estamos aquí para cumplir nuestra misión”, dijo Noemie Cayabyab, portavoz del cuerpo. En medio de toda esta incertidumbre geopolítica, lo cierto es que tanto la celebración como la crítica nos recuerdan lo lejos que aún estamos de una resolución pacífica en esta compleja disputa marítima.

