Las imágenes que nos llegan desde la barriada de Corea, en Camp Redó, son una mezcla de creatividad y necesidad. Con el calor apretando como solo sabe hacerlo en Palma, los vecinos han decidido hacer frente a las altas temperaturas transformando los pasajes entre sus edificios en lo que parece un auténtico ‘parque acuático’. Y sí, ¡los más pequeños son los grandes protagonistas! En un verano que ya ha comenzado a mostrar su cara más dura, estos valientes han montado piscinas desmontables aquí y allá para refrescarse.
Una comunidad que se adapta
En cada rincón se pueden ver esas pequeñas islas de agua, algunas bajo carpas que ofrecen algo de sombra y otras simplemente al sol, desafiando las altas temperaturas. Pero eso no es todo; los vecinos también han hecho del lugar su espacio de ocio. Césped artificial y sillas de diferentes estilos han florecido por las tardes, convirtiendo el área en un punto de encuentro familiar donde relajarse después de una jornada calurosa.
Sin embargo, esta situación no está exenta de preocupaciones. Desde la calle Cotlliure se pueden observar barbacoas y parrillas en uso, lo cual genera inquietud entre los residentes. Muchos temen que estas piscinas estén siendo llenadas con agua pública, un tema recurrente en Palma que levanta ampollas cada verano. La falta de intervención policial se siente como una gran decepción para quienes claman por una mayor regulación y control sobre lo que sucede ahí.
Por si fuera poco, la limpieza brilla por su ausencia: latas vacías, electrodomésticos viejos y muebles abandonados conforman un paisaje poco atractivo y potencialmente peligroso. Los vecinos llevan tiempo pidiendo atención a esta problemática; la suciedad puede ser un foco adicional para incendios cuando el calor aprieta aún más.
A pesar del contexto complicado, los niños siguen disfrutando del agua fresca durante las largas jornadas estivales. Se ríen, chapotean y encuentran formas creativas para pasar el rato mientras la polémica sobre el origen del agua o las normas municipales sigue presente en sus cabezas. Al final del día, ellos son quienes sacan brillo a este verano atípico.

