Era una noche cualquiera en Palma, cuando a eso de las 4.45 horas del pasado 8 de junio, tres hombres decidieron sembrar el pánico en un salón de juegos. Con las caras cubiertas y una pistola en mano, entraron como si nada, gritando: «Dame todo lo que tengas». La empleada, completamente paralizada por el miedo, no sabía cómo reaccionar ante tal brutalidad.
Un atraco que dejó huella
Uno de los asaltantes fue directo al mostrador y comenzó a manipular la caja registradora. En un abrir y cerrar de ojos, logró arrancarla y sacar el dinero que había dentro. Durante ese momento caótico, la mujer intentó recuperar la caja, pero acabó forcejeando con el ladrón armado. Las monedas cayeron al suelo como si fueran confeti en una fiesta trágica.
Aprovechando la confusión, la trabajadora consiguió quitarle la máscara a uno de los delincuentes y se dio cuenta de que su pistola era falsa. Aun así, eso no le quitó el miedo ni hizo menos grave la situación; salieron corriendo con lo robado y se montaron rápidamente en un coche para escapar.
La valentía de esta mujer no pasó desapercibida y decidió denunciar lo ocurrido al Grupo de Atracos de la Policía Nacional. Desde ese momento, comenzó una investigación frenética para dar con estos criminales. Uno fue detenido días después en Palma; otro huyó hacia el Polígono de Levante pero también cayó en manos policiales tras ser localizado en un rellano del edificio donde se escondía.
Finalmente, el tercer sospechoso fue arrestado este jueves por la mañana después de que los agentes rastrearan varios domicilios familiares hasta dar con él en Marratxí. Este atraco ha dejado claro que incluso en nuestra tranquila comunidad puede haber momentos oscuros que nos recuerdan que debemos estar siempre alerta.

