Este martes, el alcalde de Palma, Jaime Martínez Llabrés, y el consejero del Mar y del Ciclo del Agua, Juan Manuel Lafuente, se sentaron a firmar algo que podría cambiar las cosas para mejor en nuestra ciudad: el protocolo que impulsa el nuevo emisario de la EDAR Estación Depuradora de Aguas Residuales Palma II. También estaban allí Llorenç Bauzá, presidente de Emaya, y Joan Calafat, director general de Recursos Hídricos del Govern.
Un proyecto necesario para Mallorca
El nuevo emisario es más que una simple obra; es un pilar fundamental para asegurar la evacuación adecuada del agua regenerada cuando no pueda ser reutilizada. Con 6,8 kilómetros de longitud, este proyecto incluye 1,5 kilómetros por tierra y otros 5,35 kilómetros bajo el mar. ¿Suena bien? Claro que sí. Martínez no dudó en señalar lo crucial que es esta infraestructura para la modernización del sistema hidráulico de la isla.
A medida que avanza este proyecto, se tiene como objetivo aumentar la capacidad de tratamiento hasta los 90.000 metros cúbicos diarios. De hecho, la primera fase ya está funcionando desde junio pasado gracias a una inversión inicial de unos 120 millones de euros.
Pues bien, ahora viene lo interesante: con la firma reciente del protocolo se abre la puerta a una segunda fase con casi 60 millones más en juego. Esto significa más capacidad y mejores condiciones para riego agrícola en zonas como Son Ferriol y Sant Jordi.
Lafuente también hizo hincapié en cómo esta colaboración entre el Ajuntament y el Govern sienta las bases para un futuro más sostenible. Y es que cuidar nuestra bahía mientras modernizamos nuestras infraestructuras no debería ser opcional.

