La emoción del Mundial 2026 se siente en el aire y, tras el emocionante partido de octavos de final entre Estados Unidos y Bélgica, Thibaut Courtois no pudo contener su frustración. «En los últimos días, aquí en Estados Unidos, se nos ha faltado al respeto», afirmaba el portero con firmeza. Muchos pronosticaban una victoria sencilla para los anfitriones, pero él estaba decidido a demostrar lo contrario. Y vaya si lo hizo: los ‘diablos rojos’ arrollaron a sus rivales con un contundente 1-4.
Un triunfo que da confianza
Tras la victoria, Courtois celebró el avance de su equipo a cuartos de final, donde se enfrentarán nada menos que a España. «Hoy hemos mostrado que somos un buen equipo», dijo con orgullo. En la previa, las tensiones aumentaron por la polémica retirada de Balogun, algo que dejó claro que muchos subestimaban el potencial belga.
A medida que avanzaba la charla, Courtois se mostró optimista sobre su próximo reto. «El partido contra España será especial», comentó con una sonrisa cómplice. «Mi hijo tendrá que apoyar a Bélgica; si no lo hace… ¡no le dejaré volver a casa!» Con ese humor característico y sincero, dejó claro que este Mundial tiene un significado especial para él.
Analizando su trayectoria en el torneo hasta ahora, resaltó cómo Bélgica ha ido mejorando: “Comenzamos con dudas pero estamos creciendo”. A pesar de las dificultades iniciales contra Egipto e Irán, ellos sabían que tenían el potencial para superar cualquier obstáculo. “Quisimos acorralar a Estados Unidos desde el principio”, explicó mientras reflexionaba sobre cómo habían hecho dudar a sus oponentes.
Por otro lado, Rudi García, entrenador del equipo belga, también tuvo unas palabras tras la victoria: “Hemos alcanzado cuartos y es genial. Pero nuestra ambición no termina aquí; queremos llegar más lejos”. Con esa determinación palpable en cada palabra y mirada del equipo belga, está claro que van por todo en este Mundial.

