La noche del sábado, el Metropolitano de Madrid se convirtió en un mar de emoción y energía. Más de 60.000 personas se reunieron para vivir el último concierto de la gira A New Star World Tour del carismático Rels B, quien comenzó su actuación con un vídeo que lo mostraba caminando por una playa mallorquina al atardecer. Ese rincón especial siempre ha sido su talismán, y vaya si lo fue esta vez.
Las imágenes proyectadas en la pantalla envolvieron a los asistentes en una atmósfera mágica, mientras que las palabras del artista resonaban con fuerza: «Creo que ha sido el puto concierto más guapo de toda mi vida», decía emocionado Daniel Heredia Vidal, conocido como Skinny Flakk. En medio del bullicio, Rels B preguntó al público cuántos eran de Mallorca, recibiendo una ovación ensordecedora que hizo vibrar cada rincón del estadio.
Un espectáculo sin igual
Bajo el título Love, love Madrid, el evento marcó un antes y un después en la carrera del cantante que no olvida sus raíces. De albañil a estrella internacional; su popularidad es innegable y su éxito se siente hasta en Spotify, donde su tema A mí acaba de superar los mil millones de reproducciones. Y claro, no podía faltar este éxito en la parte final del concierto.
Durante casi dos horas y media, Rels B desgranó más de 40 canciones, acompañado por una impresionante banda y un cuerpo de bailarines que dieron vida al escenario. Fue un despliegue visual que incluía incluso un estudio de grabación emergiendo desde el suelo. Todo ello antes de cerrar con broche dorado: la emotiva canción que todo siga igual… o que vaya mejor.
No estuvo solo; artistas como Cráneo y Recycled J también subieron a compartir el escenario con él, sumando aún más magia a una noche inolvidable. Con este cierre apoteósico, Rels B se despide tras un año cargado de trabajo intenso, quizás ahora merezca descansar en su querida Mallorca.

