El 4 de julio, desde Madrid, el Ministerio de Defensa ruso ha dado la voz de alarma. Este sábado, anunciaron que sus fuerzas militares han capturado cinco localidades en las regiones de Donetsk y Járkov durante su ofensiva en el este de Ucrania. Según ellos, “unidades del grupo de tropas Oeste avanzaron hacia líneas más favorables”. De esta manera, aseguran haber tomado el control de Shiikovka, Novi Mir, Cherneschina y Druzheliubovka en Járkov, así como la localidad de Vaislevka en la República Popular de Donetsk.
Cifras alarmantes y desmentidos contundentes
Pero lo que realmente pone los pelos de punta son las cifras que acompañan a estos avances. Afirman que más de 540 militares ucranianos habrían perdido la vida solo en estas operaciones. Además, se sumarían otras 810 bajas en diferentes frentes. Sin embargo, es importante señalar que estas cifras no han sido verificadas independientemente. También se habla del derribo por parte de las defensas aéreas rusas de 16 bombas guiadas y varios misiles. En medio del bullicio informativo, surge otro anuncio: Rusia asegura haber tomado la estratégica localidad de Konstantinovka, un extremo que ha sido rotundamente negado por el Gobierno ucraniano.
El presidente ucraniano no ha dudado en calificar esta declaración como “otra mentira rusa”. Y añade con ironía: “Si realmente Konstantinovka estuviera bajo su control, tal vez Putin no dudaría en encontrarse conmigo allí para hablar sobre cómo poner fin a esta guerra”. La realidad parece chocar con las palabras oficiales rusas; la distancia entre ambos bandos continúa creciendo mientras cada uno presenta su versión ante el mundo.

