Este sábado por la mañana, el barrio de Pere Garau se vio sacudido por un incidente que hizo que los corazones latieran más rápido. En medio del ajetreo habitual del mercado, un coche estacionado comenzó a arder, creando una escena que atrajo la atención de decenas de curiosos. Afortunadamente, no hubo heridos; el conductor, al ver las llamas bailar alrededor de su vehículo, salió corriendo y avisó rápidamente al 112.
Una rápida intervención
Los Bomberos de Palma llegaron al lugar y extinguieron el fuego en cuestión de minutos. Mientras tanto, la Policía Nacional y Local también hicieron acto de presencia para mantener el orden y desalojar a las personas que estaban demasiado cerca del peligro. La calle Arzobispo Aspargo se llenó de miradas incrédulas mientras los agentes aseguraban la zona. El coche, un Citröen que ya había visto mejores días, quedó completamente calcinado y tuvo que ser retirado por una grúa municipal.
A pesar del susto y la preocupación momentánea entre los transeúntes, el día continuó su curso. Al fin y al cabo, estos incidentes nos recuerdan lo frágil que puede ser nuestra rutina diaria.

