El portero ibicenco Leo Román ha dejado el RCD Mallorca para unirse al Deportivo de la Coruña, quien ha abonado la cláusula de nueve millones por su fichaje. Su marcha se suma a las de otros jugadores como Larin, Muriqi y Maffeo, y con estos traspasos, el club bermellón ha ingresado ya un total de 27 millones de euros.
Cuando llegó al Mallorca, todo apuntaba a que Román sería una pieza clave en la portería, una apuesta fuerte del club que creía en su talento. Sin embargo, la realidad no fue tan positiva. Tras una temporada llena de altibajos y sin lograr el rendimiento esperado, se despide del equipo tras apenas un año como titular.
Un camino lleno de obstáculos
Román llegó al Mallorca en verano de 2020 desde la Peña Deportiva, inicialmente para reforzar al filial. Después de dos temporadas allí, hizo su debut en Primera División el 8 de enero de 2022 contra el Levante. Aunque aquel partido terminó mal para el equipo (perdieron 2-0), dejó entrever destellos del potencial que llevaba dentro.
A pesar del prometedor inicio y tras destacar durante una cesión al Oviedo donde casi logran el ascenso, su retorno no fue lo que todos esperaban. Con Rajkovic fuera del equipo y las expectativas puestas en él por parte del nuevo entrenador Jagoba Arrasate, parecía que tendría su oportunidad. Sin embargo, Greif ocupó mayormente esa posición y Román tuvo que conformarse con participar esporádicamente.
Cada vez que tuvo la oportunidad para brillar, mostró actuaciones impresionantes contra gigantes como Barcelona y Real Madrid; pero sus palabras fuera del campo terminaron ensombreciendo ese crédito acumulado. En un momento complicado y rodeado por la falta de minutos, expresó su frustración sobre la falta de protagonismo. Y claro está, esto no ayudó a mejorar su situación.
A medida que se acercaba el final de su contrato y con ambos porteros enfrentándose a tensiones cada vez mayores dentro del vestuario, Pablo Ortells decidió apostar por Román nuevamente. Pero tristemente para él y para los aficionados, esta historia no tuvo el desenlace soñado: sus errores terminaron pesando más que sus aciertos bajo los palos.
Así se cierra una etapa llena de promesas rotas e ilusiones desvanecidas para Leo Román en el Mallorca; un capítulo que comenzó con grandes expectativas pero que ha terminado siendo una decepción tanto para él como para los seguidores del club.

