La conexión entre Joan Sastre e Inca es más que evidente. Este viernes, el Ajuntament ha querido rendir un tributo sincero a uno de sus grandes deportistas, dando al Palau Municipal d’Esports el nombre de este internacional español. Y es que no se trata solo de una cuestión deportiva; aquí estamos hablando de un referente que ha dejado huella en toda la comunidad.
Sastre empezó su andadura en esta misma instalación, donde dio sus primeros pasos en el baloncesto. Formado en las categorías inferiores del Bàsquet Inca, fue escalando posiciones hasta llegar al profesionalismo con el Cajasol, pasando luego por equipos como el CAI Zaragoza y consolidándose en el Valencia Basket. Con este club, vivió años dorados: conquistó la Liga Endesa en 2017 y la EuroCup en 2019. Tras una etapa en Lenovo Tenerife y La Laguna, su carrera ha sido una montaña rusa de emociones.
Sueños cumplidos y gratitud sincera
Aún así, nada se comparó con la emoción que sentía Joan durante este acto tan especial. «Nunca pensé que recibiría un reconocimiento así», confesaba visiblemente emocionado. Su agradecimiento al Ajuntament de Inca y al alcalde Virgilio Moreno era palpable: «Me acuerdo cuando me llamaron para decirme que el pabellón llevaría mi nombre; se me puso la piel de gallina». Y es que quien no soñó alguna vez con ser grande desde esa pista donde tantas horas pasó entrenando.
A lo largo del evento, se proyectaron imágenes de sus inicios y momentos clave de su carrera. Recordamos también ese Premi Dijous Bo que le otorgó el Ayuntamiento en 2017 por sus méritos deportivos. El alcalde Moreno destacó los valores que representa Sastre: trabajo duro, humildad y compromiso. Esos mismos valores son los que han hecho posible que hoy todos nos sintamos orgullosos de tener un palacio del deporte con su nombre.
Agradecimientos fueron la tónica del día; incluso su esposa Elena Cascales y su hermano Toni tomaron la palabra para compartir lo importante que era este momento para ellos. En definitiva, más allá de trofeos o partidos jugados, el nuevo Palau Municipal d’Esports Joan Sastre Morro simboliza algo mucho más profundo: un homenaje a aquel niño soñador que nunca olvidó sus raíces.

