En un giro que no ha dejado a nadie indiferente, el Movimiento de Resistencia Islámica, conocido como Hamás, ha alzado la voz este jueves contra el llamamiento de la Junta de Paz para Gaza, impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump. Según Hamás, esta propuesta busca nada menos que la «liquidación» de la cuestión de los refugiados palestinos y se alinea perfectamente con la política israelí destinada a desmantelar la Agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA).
Una violación inaceptable
Hamás no se ha quedado callado y ha dejado claro en un comunicado que considera a la UNRWA como un testigo internacional del sufrimiento del pueblo palestino y una manifestación del deber global hacia estos refugiados. “Intentar socavar su mandato es un ataque directo a la legitimidad internacional”, han afirmado. Además, resaltan que esto significa vulnerar derechos fundamentales establecidos desde hace tiempo, como es el derecho al retorno.
A medida que las palabras se convierten en hechos alarmantes, Hamás también ha hecho hincapié en lo urgente que resulta garantizar las labores humanitarias llevadas a cabo por la agencia. En medio del caos actual y de una catástrofe humanitaria sin precedentes provocada por la ocupación, piden a Naciones Unidas y a toda la comunidad internacional que actúen con responsabilidad. “Es esencial proteger el mandato de la UNRWA hasta que logremos recuperar nuestros derechos legítimos”, han clamado.
Mientras tanto, el Ministerio de Sanidad gazatí informa sobre cifras desgarradoras desde que comenzó la ofensiva israelí: más de 73.000 muertos y casi 175.000 heridos tras los ataques iniciados desde el 7 de octubre. La situación sigue empeorando y cada día se extraen más cadáveres entre los escombros dejados por los bombardeos.

