La reciente normativa de la Conselleria d’Educació que obliga a todos los centros educativos de las Islas Baleares a contar con un comedor antes de septiembre de 2026 ha puesto al CEIP s’Aranjassa en una encrucijada. Las dimensiones del colegio son pequeñas, y la idea de instalar un comedor prefabricado amenaza con reducir aún más el ya escaso espacio del patio.
Una voz que se alza por los niños
Cati Ana Tomás, secretaria general de la Asociación de Madres y Padres (AMIPA), no se calla ante esta situación. Ella sostiene que “no somos los únicos en este lío”, refiriéndose a otros colegios con problemas similares. “No estamos en contra del comedor, lo que queremos es preservar la zona de juego para los niños”, añade con firmeza. Y tiene razón; ese espacio es vital para el desarrollo infantil.
Desde hace años, la AMIPA ha estado luchando por este servicio, mucho antes de que llegara la normativa. Ahora, ante la presión del tiempo —el colegio reabre en septiembre— están buscando soluciones. Una opción podría ser utilizar el porche o incluso un solar que lleva 16 años esperando ser expropiado. Sin embargo, esto está parado y parece que no hay movimiento.
Cati explica que han comenzado una recogida de firmas a través de Change.org porque “estamos cansados de esperar una respuesta” tras enviar un comunicado a la Conselleria informando sobre su situación. En definitiva, lo que piden es simple: búsquense alternativas viables. Porque sí, tener un comedor está bien, pero no a costa del bienestar y desarrollo lúdico de nuestros pequeños.

