En un acto que no deja lugar a dudas, el ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, ha anunciado hoy una noticia que resuena con fuerza: Cuba ha solicitado una sesión especial de la Asamblea General de Naciones Unidas. El objetivo es claro y contundente: hablar del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos y exigir su fin. Este encuentro llevará el título ‘Necesidad de poner fin al bloqueo’, y se llevará a cabo el próximo 7 de julio.
Rodríguez no se ha guardado nada y ha aprovechado las redes sociales para expresar su preocupación sobre las “acciones agresivas” que Washington lleva a cabo contra La Habana. Y es que, según él, lo que está sucediendo va más allá de simples sanciones; se trata de una amenaza real que incluye agresión militar, un cerco energético asfixiante y medidas extremas que solo añaden sufrimiento a los cubanos. Todo esto, remarca, constituye un verdadero acto de genocidio y un castigo colectivo inaceptable.
La comunidad internacional como aliada
Díaz-Canel también se ha hecho eco del anuncio y ha dejado claro que esta cita en la ONU será una oportunidad para denunciar ante el mundo las consecuencias devastadoras del bloqueo. “Estamos seguros”, dice con firmeza, “de que la mayoría de la comunidad internacional condenará este genocidio”. Un mensaje directo al corazón del problema: Cuba no representa ninguna amenaza; el bloqueo sí.
A medida que se acerca esa fecha clave del 7 de julio, queda claro que Cuba no va a permanecer en silencio ante lo que considera injusticias desmedidas. Esta sesión promete ser un grito potente desde La Habana hacia el resto del mundo.

