La última carrera de MotoGP en Assen fue un verdadero espectáculo lleno de emociones, y aunque Álex Márquez no subió al podio, su desempeño fue digno de admirar. Con un cuerpo lleno de magulladuras por las secuelas de su reciente accidente en Barcelona, acabó en una notable quinta posición. En medio del sudor y el esfuerzo, confesó que casi no sabía cómo había logrado terminar la carrera. Sin embargo, no dejó pasar la oportunidad para dejar un recado a Di Giannantonio, quien tuvo un leve roce con su hermano Marc en la chicane final.
Un viaje entre el sufrimiento y la satisfacción
“Estaba disfrutando”, dijo Álex con sinceridad. “A diez vueltas del final me habría parado porque no podía más. Pero ahí estaba, cómodo y motivado por la posición.” Y es que esa es la esencia del motociclismo: seguir adelante a pesar del dolor. Aunque reconoció que lo que más predominó fue el sufrimiento, se aferró al pundonor y a ese deseo inquebrantable de darlo todo.
Álex también habló sobre el toque entre Di Giannantonio y Marc: “No creo que fuera un error grave; simplemente es parte del juego. Cuando tiras el boomerang, hay que estar alerta porque siempre vuelve.” Con esa frase dejaba claro que en este deporte cada acción tiene sus consecuencias.
De cara a Alemania, Álex se muestra realista: “Voy sin expectativas claras. No espero un milagro; solo quiero ver cómo me siento allí.” Un mensaje claro: la paciencia será clave para continuar mejorando.

