La emblemática cárcel de Palma, que ha sido parte del paisaje urbano durante años, está a punto de vivir una transformación sorprendente. Después de haber sido desalojada recientemente, este antiguo recinto se convertirá en un gran coliving. ¿A quién va dirigido? A médicos, policías, investigadores y profesores universitarios que buscan un lugar donde residir temporalmente.
El alcalde de Palma, Jaime Martínez, presentó el lunes pasado este ambicioso anteproyecto que prevé la creación de 139 viviendas dentro del complejo. Pero tranquilos, no se trata de demoler todo a su paso; solo se derribarán los muros exteriores y las torres de vigilancia. El resto del edificio será rehabilitado para adaptarse a las nuevas necesidades.
Viviendas pensadas para todos
Martínez explicó con entusiasmo que habrá opciones tanto para estancias cortas como largas. En total, 50 unidades serán destinadas a estancias temporales: 45 individuales (entre 16 y 22 metros cuadrados) y cinco dobles (de entre 25 y 30 metros). Por otro lado, habrá 89 viviendas más permanentes distribuidas en tres plantas. Las más pequeñas estarán entre los 20-30 metros cuadrados y hay opciones familiares que superan los 40 metros cuadrados. Sin duda, esto suena a una oferta flexible que podría beneficiar a muchos profesionales.
Aún queda por definir cuánto costará esta obra y cuál será el precio del alquiler para quienes decidan hacer de este espacio su hogar temporal. Lo único claro es que las obras tendrán una duración estimada de 18 meses, así que toca armarse de paciencia mientras llega este nuevo capítulo.
No olvidemos mencionar lo innovador del proyecto: en lugar de tirar todo por la borda, se aprovecharán las instalaciones existentes. Habrá áreas comunes como lavandería central, gimnasio e incluso piscina. Todo pensado para mejorar la calidad de vida en un ambiente colaborativo.
Con más de 11.792 metros cuadrados, el proyecto promete ser pionero no solo en Palma sino también a nivel nacional; ¡una verdadera apuesta por el futuro!

