MADRID, 27 Jun. (EUROPA PRESS) – Este sábado, Donald Trump ha hecho una elección que no deja indiferente a nadie: ha designado a Lance Schroyer como el nuevo jefe del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, más conocido como ICE. Este organismo ha estado en el ojo del huracán tras la muerte de al menos 18 personas bajo su custodia solo en lo que va del año, además del fallecimiento de dos ciudadanos estadounidenses durante redadas en 2025.
En un mensaje publicado en su red social, Trump aseguró que “Lance tiene experiencia real en sacar a los inmigrantes ilegales de nuestras calles”. No se cortó al decir que comparte con él y con Markwayne Mullin, secretario de Seguridad Interior, un amor profundo por los hombres y mujeres del ICE. Pero, ¿realmente eso es lo que necesita este país?
Un líder cuestionado
El presidente subrayó que Schroyer es “un líder probado” con más de 29 años en las fuerzas de seguridad en Oklahoma y pidió al Senado que confirme su nombramiento sin dilaciones. El ICE ha sido una herramienta clave para perseguir a inmigrantes indocumentados, pero no todo son aplausos: la falta de formación adecuada y los poderes excesivos otorgados a sus agentes han generado numerosas críticas.
Mullin se hizo eco también de esta elección y destacó ante la CNN que considera a Schroyer “una gran elección”, esperando que sea capaz de deportar a extranjeros ilegales criminales para “proteger a la patria y al pueblo estadounidense”. Un discurso contundente que refleja bien la polarización actual.
Schroyer tomará el relevo de David Venturella, quien había ocupado el cargo interino desde la dimisión de Todd Lyons la pasada primavera. Curiosamente, el ICE lleva sin un director confirmado por el Senado desde tiempos de Barack Obama. Y mientras tanto, Trump continúa lanzando dardos contra figuras políticas como el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani; publicando artículos sensacionalistas sobre cubanos tratando de escapar del comunismo.

