Marc Márquez ha dejado claro que, a pesar del sufrimiento que implica competir en Assen, el sexto puesto en el Sprint del Gran Premio de los Países Bajos no es un mal resultado. Con una sonrisa algo forzada, aceptó que había predicho su posición antes incluso de subirse a la moto. «Lo dije, me la voy a jugar con Acosta, pero si se sale, acabaremos séptimos u octavos», comentó, con esa humildad que lo caracteriza.
La dureza del circuito
En Assen, cada curva puede ser traicionera. «La grava duele», reconoció Marc mientras hablaba sobre la exigencia física del trazado. Explicó cómo su cuerpo reacciona ante esos cambios bruscos de dirección y admitió haber sentido esa presión en carne propia tras caerse durante los entrenamientos. Un toque de atención que lo mantiene alerta.
A pesar de todo, Márquez no pierde la esperanza. En sus palabras se percibe una mezcla de lucha y resignación: «Este fin de semana es cumplir con lo que hay y sacar el cien por cien». Sabe que su rendimiento va más allá del simple número en la clasificación; se trata también de aprender a gestionar las adversidades.
Al final, con ese espíritu competitivo aún vivo dentro suyo, apretó al máximo buscando algún error de sus rivales. «A ver si pesco algo», pensó mientras miraba hacia adelante en busca de oportunidades. Pero no todo está perdido; aunque el camino es duro, él sigue dispuesto a darlo todo por encontrar esos momentos donde pueda disfrutar realmente sobre la moto.

