En el bullicioso ambiente de Wimbledon, donde la tensión se siente en cada rincón, Aryna Sabalenka se enfrenta a una nueva etapa. La bielorrusa, número 1 de la WTA y con un palmarés que incluye cuatro Grand Slam, está decidida a dejar atrás su reciente caída en Roland Garros, donde un tropiezo ante Diana Shnaider la llevó a replantearse su carrera. Ahora, apenas unas semanas después de aquel momento duro, asegura que tiene las ganas y el espíritu para salir adelante: «Puedo ganar en Wimbledon».
Una amistad inesperada
En una entrevista reveladora con The Guardian, Sabalenka no solo habla del tenis; también se adentra en su mundo personal. Creciendo en Minsk, ha tenido que lidiar con los prejuicios que surgen al mirar su rostro serio. “Cuando me veas por primera vez, pensarás que soy una bruja”, confesó entre risas. Y es que fue así como conoció a Paula Badosa, su mejor amiga dentro del circuito. “Cuando nos conocimos pensé: ¡Oh! creía que eras una bruja… y ella me respondió lo mismo”, recordó divertida.
A pesar de esa apariencia intimidante que puede generar dudas entre quienes la ven desde fuera —“puedo parecer agresiva”, reconoce— Sabalenka asegura ser todo lo contrario cuando se baja del escenario competitivo. Su deseo es contagiar alegría y evitar conflictos. «En la vida real soy muy diferente», afirmó.
A través de sus palabras nos muestra cómo maneja las emociones durante los partidos. Se desahoga gritando o dejando caer la raqueta cuando siente que está reprimiéndose demasiado. “Es algo necesario para mí”, explica mientras comparte sus reflexiones sobre cómo ha aprendido a controlar esos impulsos sin perder su esencia.

