Pedro Robledo, quien lidera la Unidad del Centro Nacional Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) en Baleares, nos advierte que tardaremos días o incluso semanas para conocer la verdadera magnitud de la tragedia en Venezuela. Hasta ahora, solo se cuentan 37 víctimas, pero los expertos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estiman que el número podría alcanzar entre 10.000 y 100.000 muertos tras el devastador terremoto que ha sacudido al país.
Robledo explica que hemos sido testigos de dos terremotos seguidos, con magnitudes de 7,2 y 7,5, ocurridos en un breve lapso de tan solo 39 segundos, un fenómeno conocido como doblete sísmico. Es cierto que las réplicas son comunes después de un seísmo, pero lo que ha sucedido aquí es más raro. Y como si esto no fuera suficiente, hay un agravante: la educación sobre cómo actuar ante terremotos es escasa en muchos países como Venezuela. En contraste, los japoneses saben exactamente qué hacer cuando sienten un temblor; eso marca una gran diferencia.
Un panorama preocupante
Añade también que muchas casas en Venezuela no están diseñadas para soportar estos movimientos telúricos tan intensos. Esto significa más riesgo tanto para las estructuras como para las personas dentro de ellas. Además, Robledo no descarta nuevos terremotos a medida que avanzamos; las réplicas son algo más probable debido a la alta actividad sísmica en la región caribeña.
“Hace apenas un mes hubo varios temblores en la Península del Yucatán”, recuerda con preocupación. Las fallas tectónicas han mostrado movimientos horizontales recientemente, aunque tampoco podemos ignorar posibles movimientos verticales.
Cuando le preguntan si es seguro viajar al Caribe ahora mismo, Robledo señala que esa decisión recae en manos de las autoridades locales tras analizar cada situación específica y los lugares afectados. Menciona también que incluso en países muy preparados como Japón —donde los terremotos son moneda corriente— este factor rara vez disuade a los viajeros.

