En un giro inesperado, Més per Palma ha alzado la voz contra el Ajuntament del PP, denunciando que se están pisoteando los derechos lingüísticos de la ciudadanía. Según el grupo ecosoberanista, el pasado 18 de junio, la EMT anunció en el BOIB la creación de cuatro nuevas plazas sin exigir conocimiento de catalán. ¡Increíble!
Un retroceso preocupante
Miquel Àngel Contreras, concejal de Més, no se ha quedado callado y ha señalado que este es solo uno más de los muchos ejemplos donde se ha dejado de lado nuestra lengua. “Esto es una grave discriminación hacia quienes hablamos en catalán”, afirmó con firmeza. Y tiene razón: si queremos construir una comunidad inclusiva, debemos recordar que el catalán no solo es nuestro idioma; es también oficial.
La preocupación no termina ahí. Més también ha observado cómo en otras convocatorias para organismos como la Empresa Municipal de Servicios Funerarios o EMAYA han eliminado la exigencia del idioma propio. Esto plantea una pregunta importante: ¿dónde queda nuestra identidad? Al final del día, la administración pública debería garantizar nuestros derechos lingüísticos y reflejar la diversidad sociolingüística que nos caracteriza.
Contreras lo dejó claro: “El PP está utilizando las instituciones para desmantelar nuestra normalidad lingüística”. La reducción del requisito del catalán a un simple mérito es un golpe duro para todos nosotros. En algunos casos incluso han preguntado por requisitos de inglés, que ni siquiera forma parte de nuestra lengua oficial.
Es evidente que estamos ante una política planificada para ir eliminando poco a poco nuestro idioma en los accesos al empleo público. ¿Por qué dejar a un lado algo tan fundamental? Cuando dejamos de exigir el uso del catalán en servicios públicos, estamos enviando un mensaje peligroso: que no importa atender a nuestras personas en su lengua propia.
Este retroceso no solo afecta a los ciudadanos; es un ataque directo a nuestro derecho democrático y cultural. Por eso Més per Palma exige urgentemente recuperar esa obligación del uso del catalán en todas las convocatorias públicas. No podemos permitir que nuestra lengua sea relegada a un segundo plano.

