En un momento en que la igualdad debería ser un pilar fundamental, Rosa Estarás, eurodiputada del PP y vicepresidenta de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género en el Parlamento Europeo, ha alzado la voz para denunciar que España aún no ha cumplido con la directiva europea sobre igualdad salarial. Una normativa que podría haber protegido a muchas trabajadoras y que, lamentablemente, nos deja entre los países más desprotegidos del continente.
El pasado 7 de junio de 2026 era la fecha límite para implementar esta legislación, pero aquí estamos: el Gobierno español ha fallado. «Las mujeres españolas están entre las más desprotegidas de Europa», afirmó Estarás con firmeza. Para ella, este incumplimiento no es solo una falta administrativa; refleja una grave omisión por parte del Ejecutivo en su deber hacia la igualdad real en el ámbito laboral. Este retraso podría incluso llevar a que la Comisión Europea abra un procedimiento de infracción contra nuestro país.
Una brecha preocupante
La directiva es uno de esos avances que no podemos dejar pasar. Busca reforzar el principio de igual retribución por trabajo igual y trae consigo herramientas clave como la transparencia salarial. Sin embargo, hoy por hoy, la brecha salarial media en España está cerca del 16%, muy por encima del promedio europeo del 11%. Esto es inaceptable.
Estarás también subraya que este problema va más allá: se trata de un gobierno que proclama defender la igualdad mientras permanece inmóvil ante normas tan esenciales. “¿Qué podemos esperar?”, preguntó retóricamente al recordar los escándalos relacionados con corrupción que han salpicado a miembros destacados del Gobierno. El exministro Ábalos, condenado a 24 años de prisión, es solo un ejemplo más en esta historia trágica.
Aparte de esto, es importante resaltar las novedades introducidas por esta directiva: desde prohibir preguntar sobre salarios anteriores hasta establecer estructuras salariales claras. Además, se busca reducir el umbral para informar sobre brechas salariales y ampliar los plazos para reclamar discriminación salarial. Sin embargo, cada día sin estas garantías solo perpetúa una situación injusta para nuestras trabajadoras.
Estarás concluyó advirtiendo que no es un caso aislado; España acumula una cantidad alarmante de procedimientos abiertos por incumplimientos normativos europeos. En definitiva, estos retrasos están costando caro y las consecuencias se sienten día tras día en las vidas laborales de muchas mujeres españolas.

