Hoy, el sol ha decidido apretar más que nunca en Pere Garau. En la calle Torcuato Luca de Tena, el termómetro ha llegado a marcar unos insoportables 49 ºC. Y no es solo una cifra alarmante; es una advertencia sobre lo que estamos haciendo con nuestro barrio. Un grupo de vecinos, armados con sombrillas y mucha determinación, se han plantado en las zonas donde antes había árboles y ahora solo hay asfalto desértico. Esta acción forma parte del movimiento Pere Garau Saludable, que está viendo cómo poco a poco se está arruinando lo que queda de nuestro espacio verde.
La lucha por un barrio habitable
La preocupación es palpable. Los residentes están indignados y no es para menos. Llevamos años viendo cómo el Ayuntamiento aplica políticas que parecen diseñadas para eliminar cada sombra disponible, dejando nuestras calles convertidas en auténticos hornos al aire libre. La tala indiscriminada de árboles en lugares como Torcuato Luca de Tena, Faust Morell o Reis Catòlics ha sido un golpe duro. Ahora, en lugar de replantar nuevos ejemplares, el Ayuntamiento se dedica a sellar los alcorques con cemento, como si eso resolviera algo.
No podemos ignorar el riesgo que esto representa para nuestra salud pública. Pere Garau es uno de los barrios más poblados de Palma pero también uno de los que tiene menos espacios verdes y públicos donde disfrutar del aire libre. La combinación letal entre altas temperaturas y falta de sombra se convierte en un verdadero peligro, sobre todo para nuestros mayores y niños. A mediodía resulta casi imposible caminar sin sentir cómo nos abrasa el sol.
Por todo esto, los vecinos están exigiendo a gritos un plan realista: un corredor verde bien pensado que respete nuestras necesidades y esté consensuado con quienes realmente conocen la barriada. Es hora de poner freno a esta locura y recuperar la frescura que alguna vez tuvimos.

