La tensión se palpa en el aire. Jan Gómez, coordinador técnico de Ben Amics, ha decidido no quedarse de brazos cruzados y ha anunciado que denunciará a Cort por un posible tráfico de influencias en la organización del polémico «tardeo turístico del Orgullo». Pero eso no es todo, también hay otras presuntas irregularidades que están levantando ampollas en la comunidad.
Esta denuncia, que se presentará tanto ante la mesa de contratación del Ayuntamiento como en los juzgados, pone el foco sobre un proceso de adjudicación que ya huele a podrido. Hablamos de conflictos de intereses y hasta una intervención fraudulenta en la contratación administrativa. ¿Cómo puede ser que, antes de que se anunciara oficialmente el evento y quién lo llevaría a cabo, ya existiera una cuenta de Instagram promocionándolo? Según Ben Amics, esto está ligado a un empresario y su empresa de marketing, algo que no huele bien.
Un lío monumental
La asociación sostiene con firmeza que esta difusión prematura podría estar violando lo establecido en la declaración de interés municipal. Eso significa que entidades privadas no deberían lucrarse con actividades organizadas bajo este paraguas. Por si fuera poco, el Consistorio ha optado por mantener silencio ante estas graves acusaciones. Sin embargo, hemos podido confirmar que la licitación fue publicada como contrato menor y curiosamente sólo una empresa se presentó para ofertar.
Aquí estamos todos expectantes: ¿qué pasará ahora? La comunidad merece respuestas claras y contundentes sobre estos asuntos turbios. Es hora de exigir transparencia y responsabilidad.

